julio 08, 2013

Donna Leon LAS JOYAS DEL PARAÍSO

"Se preguntó si en la actualidad había alguna creencia que tuviese la misma fuerza para la mayoría de los europeos; se le ocurrió que una forma de determinarlo sería pensar en aquellas cosas por las que la gente estaría dispuesta a morir. ¿La transubstanciación? La Trinidad? Indudablemente, no. ¿Por salvar a la familia o a la persona que aman? Si. Pero más allá de eso y de intentar salvar su patrimonio, a Caterina no se le ocurría nada más."

Uno de los grandes atractivos a la hora de abordar Las Joyas del Paraíso estriba en que nos permite leer una obra de Donna León ajena al comisario Guido Brunetti, el célebre policía que protagoniza la mayoría de sus libros.  Eso sí, la  novedad acaba ahí, pues  el escenario en que se sitúa la historia sigue siendo Venecia y la temática gira en torno a la ópera, una de las grandes pasiones de la autora, presente de una forma u otra en varias de sus novelas.

El resultado, bajo mi opinión personal, no ha estado a la altura de la expectativa.  En su empeño por hacer una intriga ligera, culta y alejada del género negro, Donna León ha creado una historia que peca simplona, incluso aburrida en algunos momentos, que no llega a enganchar al lector.  Por fortuna, la autora no aparca el estilo que caracteriza a su saga. Su lenguaje ágil, la mordacidad en las descripciones y su maestría a la hora de desarrollar diálogos siguen presentes. Este hecho, unido al paisaje familiar de Venecia, hacen que Las Joyas del Paraíso sea como un libro de Brunetti pero sin el comisario, ni policías, ni villanos, ni muertos. Por desgracia, al despojarla de estos elementos, nos encontramos ante una novela muy tibia.

Tras advertir de qué es y qué no es este libro, recomendaría Las Joyas del Paraíso tan solo a los  incondicionales de Donna Leon y a los perdidamente enamorados de Venecia. Como yo mismo, lo reconozco.

Javier Sierra EL MAESTRO DEL PRADO

"Que de algún modo, con la ayuda de la Virgen y de San Juan -de espaldas, a la izquierda del lienzo-, a venia de la Trinidad y la continuidad de su estirpe, iba a seguir ejerciendo su influencia sobre el reino.
-¡Tiziano y Carlos de Habsburgo! ¡Menuda complicidad la de esos titanes!"

Reconozco que la culpa es mía y sólo mía pero ¿qué quieren que les diga? El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y además, quien nace ingenuo, ingenuo es y será mientras exista.

El caso es que me había prometido a mí mismo huir de Javier Sierra tras el trauma intelectual que me produjo su  anterior novela El Ángel Perdido, justa ganadora del premio Truñolibro a la peor obra leída en 2011. Incluso hace poco más de dos meses les recomendaba que huyeran del título que hoy nos ocupa aunque, repasando lo escrito, ya dejaba entrever que esta nueva entrega me suscitaba algún interés. ¿Cuál?

Siempre me ha atraído leer sobre misterios. La idea de profundizar en supuestos mensajes escondidos en algunos cuadros de El Prado era una tentación demasiado grande. Por otra parte, el libro en sí es muy bonito: incorpora ilustraciones, intercala láminas, desplegables,  conformando en su conjunto un producto con nivel de calidad poco habitual ediciones masivas. Así que, con mucha precaución, me decidí a abordar la obra.

El resultado he superado mis perores expectativas. El Maestro del Prado es un libro horrible, malísimo. El protagonista resulta repelente desde la primera página y la trama, pese a ser un mero hilo conductor, alcanza la categoría de pésima. En cuanto a los supuestos misterios escondidos en los cuadros, sus famosos pintores fliparían en colores si leyeran el galimatías sin sentido en que Javier Sierra se enreda para elaborar,  en base a vaguedades, contradicciones y aportaciones de su propia cosecha, unas teorías que hieren la inteligencia de quien las lee. Y todo en base a unos supuestos secretos que, según el autor, podrían cambiar la faz del mundo, aunque  para la mayoría de los mortales sean tan irrelevantes como anacrónicos.

En definitiva, podría decirse que El Museo del Prado es una obra para olvidar. Pero no es cierto, conviene recordar lo mala que es por si algún día volviera a sentir la tentación de leer algo de su autor, por atractiva que pudiera parecer su propuesta.

junio 17, 2013

Javier Cercas LAS LEYES DE LA FRONTERA

“A los dieciséis años todas las fronteras son porosas, o al menos lo eran entonces; y lo cierto es que la frontera del Ter y el Onyar resultó tan porosa como la del Liang Shan Po, o al menos lo resultó para mí: tres meses atrás yo había dejado de ser un charnego de clase media para ser un quinqui, y tres meses más tarde dejé de un día para otro de ser un quinqui para volver a ser un charnego de clase media.”

De por general, suelo hacer las crónicas de los libros en cuanto los termino. Hay obras, sin embargo,que exigen dejarlas reposar antes de analizarlas. Y la lectura de Las Leyes de la Frontera de Javier Cercas me ha provocado tantas contradicciones que, al cerrar su última página, era incapaz de afirmar si me había gustado o no. Por ello he preferido demorar unos días este comentario y darme un tiempo para reflexionar sobre esta novela.

Muchas de los paisajes que este libro narra forman parte del imaginario de mi propia vida. A finales de los setenta yo también era un adolescente y mi barrio, tal como cita Cercas, se dividía en una infinidad de sutiles fronteras que separaban o unían mediante líneas poco definidas la sencillez de una zona obrera inmigrante de la más pura marginalidad. Fronteras que, no nos engañemos, sólo sabíamos trazar los que allí vivíamos. Para la gente de fuera, Nou Barris (En aquellos tiempos Verdún, Roquetas o La Trini) eran barrios de quinquis, charnas y lolailos, sin más.

Como testigo de aquella época también conocí el fenómeno de las bandas juveniles, la transformación de sus miembros en delincuentes y su final como drogadictos. Buena parte de esa generación, que es la mía, murió por culpa de la heroína o consumida por el SIDA, las dos grandes pandemias que, en macabra comunión, masacraron a decenas de miles de jóvenes en la España de la transición. Quizá por lo ignominioso de aquella etapa no hay muchos testimonios de la misma, más allá de algunos documentales (Les recomiendo éste en especial, es demoledor) y las discutibles películas de José Antonio de la Loma. Quizá los testimonios más desgarradores, aunque tambén muy deformados, los encontramos en las letras de las canciones de grupos como Los Chichos, Chunguitos y otros de la rumba marginal.

Las Leyes de La Frontera tampoco será el gran libro que glose aquella generación. Ni creo que Cercas lo pretendiera al escribirlo. Más bien pienso que el autor aprovecha un capítulo de nuestra historia más reciente, no demasiado tratado, para dar rienda suelta a sus obsesiones: la idea del mito, las causalidades que pueden marcar tu vida, el pasado que siempre vuelve, la mala digestión del éxito, la volatilidad de la fama, o cómo cambia nuestra perspectiva sobre la forma de entender el mundo a través del tiempo.


Por tanto, que nadie busque en Las Leyes de la Frontera un relato de aventuras. Arturo Pérez - Reverte podría hacer maravillas con unos personajes así. También errará quien tome esta obra sólo como un retrato histórico. De hecho, algunos detalles revelan hasta cierta despreocupación en documentar la época -citar a Franco Battiato como a uno de los baladistas horteras italianos que sonaban en España a finales de los 70 es imperdonable-. Tampoco creo que sea un libro redondo. De hecho, reconozco que algunos de sus enfoques no me gustaron. Sin embargo, casi un mes después haberlo leído, aun sigo reflexionando, a partir de este libro, sobre mí mismo, mis propias causalidades, la deriva de mi vida y la perspectiva que de la misma, quien sabe si de forma real o distorsonada, me otorgan los cincuenta y un años largos que llevo a cuestas.

En definitiva, me confieso incapaz de concluir esta crítica de manera desapasionada. Es evidente que con Las Leyes de la Frontera Javier Cercas ha sabido tocar mi fibra.

mayo 24, 2013

Santiago Posteguillo LA NOCHE EN QUE FRANKENSTEIN LEYÓ EL QUIJOTE


"La historia es memoria y tenemos memoria colectiva desde que anotamos lo que nos sucede, pero más allá de la historia, mucho antes, seguramente en alguna cueva del paleolítico, un hombre dejó perplejos a los miembros de su tribu con un relato sobre una cacería; o quizá fue una mujer con un cuento que se inventó sobre las nubes y las estrellas para calmar el miedo de un niño.
Y ahí empezó todo".

Hay libros que entran por los sentidos. En ocasiones, basta un título curioso para llamar la atención. Cuando además se acompaña de una ilustración de portada tan bien resuelta como la que nos ocupa, la tentación de hacerse con él aumenta. Si, como es mi caso, a estos reclamos se suma  que aun no me había atrevido a leer nada de Santiago Posteguillo por lo voluminoso de sus novelas -con las que podría calzarse un Boeing, llegué a afirmar en este blog- las apenas 200 páginas de esta obra acabaron por forzar mi decisión.


¿Que esconde La Noche en que Frankenstein Leyó al Quijote? Pues una serie de artículos, en algunos casos novelados, que describen diferentes curiosidades relacionadas con la literatura, sus autores o los libros que escribieron. Desde la biblioteca de Alejandría hasta Harry Potter, pasando por Dumas, Kafka y Dostoiewski, por citar sólo unos ejemplos. El resultado es un anecdotario didáctico y ameno, aunque bastante ligero en sus contenidos, concebidos para satisfacer tanto a adultos como a los más jóvenes.

En definitiva, sin ser una lectura arrebatadora, La Noche en que Frankenstein Leyó al Quijote satisfará a quienes gustan de conocer historias sobre literatura, o deseen iniciar a sus hijos o alumnos en ella.

mayo 20, 2013

Arturo Pérez - Reverte EL TANGO DE LA GUARDIA VIEJA


Como otros boliches de tango próximos al Riachuelo, era un espacioso almacén, despacho de comestibles y bebidas durante el día y lugar de música y baile por la noche: suelo de madera que crujía al pisarlo, columnas de hierro, mesas y sillas ocupadas por hombres y mujeres frente a un mostrador de estaño iluminado por bombillas eléctricas sin pantalla, con individuos de aspecto patibulario acodados o recostados en él”.

Vaya por delante: Arturo Pérez - Reverte es uno de los escritores que más me han hecho disfrutar con sus obras. Novelas tan brillantes como El Club Dumas, La Reina del Sur o La Piel del Tambor, ocuparán siempre un lugar destacado en mi recuerdo. Ello no significa que me guste todo lo que escribe, ni mucho menos que comulgue con su visión épico - marcial de la vida. Hay obras suyas que no me transmitieron nada, como La Carta Esférica, otras que no dudé en catalogar como truños -véase la crítica de El Pintor de Batallas- y algunas más en las que el abuso a la hora de tirar de herreruelo, cachicuerna y degüelle, llegaba a aburrir: Ejemplos perfectos serían Trafalgar o Un Día de Cólera, con un Pérez - Reverte transmutado en la versión gore de Benito Pérez Galdós.

El Asedio me gustó mucho. Me pareció que Reverte volvía a la senda de contar excelentes historias, eso sí, sin renunciar al imaginario que tan bien identifica su obra: épica guerrera y hombres de honor a la vieja usanza. Pese a todo, tras leer la reseña de El Tango De La Guardia Vieja, reconozco que abordé este nuevo libro suyo con cierta aprensión. Y es que me costaba imaginar a Don Arturo lidiando con un registro a priori tan diferente al suyo como es una historia de amor.

El resultado podría calificarse de sobresaliente. Eso sí, tildar a este libro como novela romántica sería pecar de simplista. El Tango De La Guardia Vieja nos habla de un siglo XX que, en sus páginas, se nos antoja cada vez más lejano, plagado de personajes que hoy nos parecen ya irreales: rufianes de arrabal, ladrones de guante blanco, guapos ambiciosos, glamurosas aburridas o espías de mirada triste. El en centro, la tormentosa relación de los protagonistas, perfilados de forma magistral, cuyo devenir da sentido y coherencia a una historia que nos traslada desde Sorrento, donde se sitúa la acción principal, hasta Niza y Buenos Aires.

“También ésta es la historia de mi vida, pensó, o parte de ella: buscar un taxi de madrugada oliendo a mujer o a noche perdida, sin que una cosa contradiga a la otra”

Quienes busquen los rasgos distintivos de Reverte, tampoco se sentirán defraudados. Las descripciones de los tanguistas en oscuros tugurios son memorables y el personaje principal, Max Costa, está a la altura de sus mejores creaciones. Max evidencia una vez más que, para Don Arturo, un hombre que no haya sobrevivido a una guerra es un mierdas con todas las de la ley.

En definitiva, 
El Tango De La Guardia Vieja es
un libro muy interesante, que vale la pena leer tanto para deleitarse con la prosa que destila, como para disfrutar de una buena historia o ¿por qué no? estremecerse ante una arrebatadora historia de amor.

mayo 09, 2013

Alicia Giménez Barlett NADIE QUIERE SABER


"Todo cariño, por pequeño que sea, genera una obligación en quien lo recibe, y esa obligación puede estar sólo fundamentada en que no deseamos quebrar la buena imagen que de nosotros tiene quien nos ama. Quizá la única manera de vivir en libertad sea vivir sin ningún vínculo amoroso".

 Hay personajes de ficción que no entiendes cómo han sobrevivido a su primera novela, ni qué motivos defiende el novelista para construir con ellos sagas que no se justifican en absoluto. Otros, por el contrario, están tan bien estructurados, tan perfectamente definidos, son tan creíbles y reales, que llegas a dudar que sólo existan en la fantasía de la persona que los creó.

Petra Delicado pertenece con todo merecimiento a la segunda categoría. Me atrevería a decir que la inspectora de policía creada por Alicia Giménez Barlett es el peresonaje de ficción mejor trabajado de la novela policial actual. De real que es te acercas a ella intenntando no cabrearla,  pues sabes que gasta un mal genio de la hostia, le cantarías cuatro verdades cuando se pone borde y la ayudarías a centrarse en sus momentos bajos,  esos que cómo lector sólo tú conoces.

"Pero así es el ser humano y así soy yo: en invierno añoro el calor y en verano el frío. Cuando estoy en la ciudad me apetece el verde del campo y una vez entre flores echo de menos una buena película en versión original. Como si me repugnara ser completamente feliz".

En esta nueva aventura, sus pesquisas la conducirán, junto a su inseparable Inspector Fermín Garzón –otro personaje memorable- a moverse entre Barcdelona y Roma para la resolución de un caso mucho más enrevesado de lo que parece a primera vista.

Poco más voy a decir. Nadie Quiere Saber nos presenta Una buena trama, excelentemente escrita, -el estilo de Alicia Giménez Barlett, claro y sobrio, es tan afilado como la propia Petra- y protagonizada por dos viejos amigos que por encima de todo transmiten credibilidad. ¿Se necesita de algo más para disfrutar del libro?

abril 29, 2013

Dolores Redondo EL GUARDIÁN INVISIBLE

"El gesto la llenó de nostalgia de un verano que quedaba tan lejano como si perteneciese a otro mundo, un universo de luz y calidez donde eran imposibles las niñas muertas abandonadas en el lecho helado del río".

Mi empeño en no desvelar la trama de las obras que comento me obliga en ocasiones a hacer aseveraciones que después no demuestro sobre el papel, ya que hacerlo significaría entrar en detalles del argumento. Y es una pena, ya que, sin ejemplos claros que ilustren lo que cuento, algunas de estas conclusiones pueden parecer críticas gratuitas.

Así, si les digo que el final de El Guardián invisible es tan absurdo que resta credibilidad a toda la obra, me tengo que morder la lengua para no mencionar qué puntos concretos son inverosímiles, a riesgo de revelar el desenlace del libro. Por ello les animo a que descubran esas incongruencias por sí mismos. Les aseguro que será bastante fácil hacerlo.

¿Puede un mal final arruinar todo un escrito? Sin duda lo marca, pero no lo anula. Y El Guardián Invisible es una buena historia. Nótese que digo historia y no novela, ya que a nivel estilístico hay un notorio aire de precipitación que invade todo el libro. Dicen que los derechos cinematográficos de esta novela han sido vendidos a la productora de la saga Millenium antes incluso de su publicación. La propia Dolores Redondo confiesa también que la idea de convertir su novela en una trilogía no ha partido de ella, sino de la editorial.  Todo ello explicaría tanta urgencia en poner el libro en la calle, premura que se se evidencia, al menos en la edición que manejo, (Círculo de lectores, por licencia de Editorial Destino, 2013) en una cantidad de erratas muy superior a las habituales. Las iteraciones son permanentes y las faltas de puntuación exageradas. También encontramos párrafos que parecen colocados sobre algunos capítulos a posteriori, en plan corta y pega, truncando el estilo general de la narración.

"Las cartas son una puerta,  como una puerta no debes abrirla porque sí, ni dejarla abierta después".

En resumen, Dolores Redondo plantea en El Guardián Invisible una historia interesante aunque muy mal rematada –el final es horroroso- y escrita de forma irregular. Un relato que, con una buena adaptación, medios y un director competente, debería convertirse en una película excelente, pero que como literatura, sin ser tampoco el truño que temía en mi anterior entrada, lo cierto es que no acaba de funcionar.

abril 18, 2013

Sant Jordi 2013: Qué leer, qué regalar y de quien huir.


Como viene siendo habitual, Abriendo la quinta puerta se suma a la festividad de Sant Jordi, día del Libro y la Rosa. Dado que es imposible regalarles una flor a todas y todos ustedes, permítan que me centre en el tema literario y que lo haga en base a unas modestas recomendaciones.

QUÉ LEER. (Libros que uno desearía para sí mismo. Ideales para regalar a las personas que quieres)

Enrique VIla-Matas AIRE DE DYLAN. Aunque este autor no necesita presentaciones, el hecho de que Paul Auster lo cite como una gran influencia habla de su calidad como escritor.


Andrea Camilleri LA EDAD DE LA DUDA. Camilleri tiene ya 88 años. Le deseo larga vida pero, por si acaso, degusten cada una de sus novedades como si fuera la última.


Alicia Giménez Barlett NADIE QUIERE SABER. Hoy día la gente cuando va a los bares pide agüitas o gin tonics de diseño. Petra Delicado quizá sea la última mujer sobre la faz de Barcelona capaz de acodarse en la barra de un bareto para despacharse un coñac doble. Sólo por esto merece la pena seguir leyéndola.


Paolo Giordiano. EL CUERPO HUMANO. No llegué a leer La Soledad de los números primos, pese a tenerlo por casa. De esta nueva obra me han llegado excelentes referencias.


Cristina Fallarás A LA PUTA CALLE. Crónica de un deshaucio en primera persona escrito  a partir de la terrible vivencia personal de Cristina, una escritora y periodista con varios premios a cuestas, entre ellos el prestigioso Hammet de novela negra. Un libro duro pero necesario.


QUÉ REGALAR (libros a evitar. Perfectos para regalar a las personas que desprecias)


Dan Brown INFERNO. No saldrá a la venta hasta el 16 de mayo, pero ya puede reservarse. Con el resguardo y una rosa salvarán el expediente.  Eso sí, escojan bien a quien se lo regalan. Bastará que Inferno sea la mitad de malo que El símbolo perdido para que quien reciba semejante truño les odie de por vida.


Dolores Redondo EL GUARDIÁN INVISIBLE. Aclamadísima novela, traducida a varios idiomas y con los derechos cinematográficos vendidos al productor de la saga Millenium. Incluido en esta lista porque lo estoy leyendo en la actualidad y, de momento, me parece un truño. Igual la cosa cambia y estoy siendo injusto en mi apreciación. Si es así rectificaré.


Ildefonso Falcones LA REINA DESCALZA. La bomba literaria del año. Será la verdadera estrella de este Sant Jordi. Perfecto para regalar a quienes huyen de las librerías como si transmitieran la peste, aunque se deshagan en elogios al hablar de Los Pilares de la Tierra de Ken Follet.


Javier Sierra    EL MAESTRO DEL PRADO. Con este autor hay que tener mucho cuidado. Su anterior obra, galardonada en este blog, era altamente tóxica. Sin embargo, la propuesta de Sierra de profundizar en los secretos que esconde el museo del Prado tiene su punto. Ideal para regalar a alguien cercano y, tomando todas las prevenciones, echarle fugaces vistazos cuando nadie mire.


Pilar Rahola EL CARRER DE L’EMBUT
Ejemplo claro de tertuliana metida a novelista. Sorprende que el libro sólo tenga 256 páginas y no unas 5.000, extensión que hubiera estado más acorde con lo mucho que raja Doña Pilar.


DE QUIEN HUIR (libros para no regalar ni a tu peor enemigo)


Nadie, por despreciable que sea, por vomitivas que resulten sus acciones o por criminales que hayan sido sus actos, merece como castigo que le regalen un libro de Jorge Javier Vázquez. La crueldad tiene un límite.

Para acabar, les dejo este enlace, cortesía de Llegir en cas d’incendi,  donde encontrarán un listado de los autores que firmarán libros en Sant Jordi en Barcelona, con los horarios y ubicaciones previstas. Que lo disfruten.

abril 16, 2013

Andrés Vidal EL SUEÑO DE LA CIUDAD


"Los faldones de los fracs entrechocaban con ruido sordo, mecidos en el aire por los pasos cortos y seguros, en espera de encontrar el círculo adecuado, la conversación precisa, el negocio perfecto".

La Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX ejerce, desde hace varios años, un atractivo irresistible para muchos autores.  En la abundante producción literaria ambientada en este periodo encontramos obras de todo tipo, desde pequeñas maravillas como Rosa de Foc de Joan Agut (QEPD) hasta libelos perfectamente olvidables.

El Sueño de la Ciudad también se centra en la Barcelona de principios del siglo XX y lo hace, además, apoyado en la figura de uno de los grandes nombres de la época: Antoni Gaudí. El célebre escultor catalán también ha sido referencia en multitud de obras, desde novelas de contenido histórico hasta relatos de corte esotérico. Pienso en este caso en la infumable la Clave Gaudí de Andreu Carranza y Esteban Martín, uno de los libros más malos que he leído en mi vida.

Pues bien, con tales mimbres, Andrés Vidal teje una historia que, bajo mi punto de vista, peca e acudir en exceso a los estereotipos literarios de esa época, sin aportar apenas nada que la haga reseñable. El patriarca hacendoso, los herederos díscolos, la mansión de Sant Gervasi, los barrios obreros, El Casino de l'Arrabassada, las barracas de Somorrostro, todo suena a demasiado familiar, reconocible y, lo peor de todo, a ya leído en otros libros, algunos firmados por plumas muy solventes.

El ritmo es propio de un relato costumbrista, apoyado en exceso, por ingredientes y recursos propios de la novela romántica. Sólo tras cuatrocientas y pico largas páginas y a menos de cien del final despierta la acción, pese a que ésta se intuye desde el principio del libro. Y lo hace con demasiada urgencia, rompiendo la languidez que hasta ese momento domina la novela. De una página para otra los personajes principales cambian de carácter y la trama se resuelve de una forma tan precipitada que parecería como si el autor, de repente, cayera en cuenta de que había que liquidar el libro cuanto antes.

Como desagravio cabe decir que me ha gustado mucho el tratamiento que el autor otorga a Gaudí, personaje al que se acerca con cariño y respeto, y a su obra más conocida, la Sagrada Familia. Andrés Vidal evita la fácil tentación de involucrar al personaje y su monumento en la trama, y los usa como sutil hilo conductor de la narración.

Como conclusión, recomendaría El Sueño de la Ciudad tan sólo a quienes consideran la ciudad de Barcelona como un género literario en sí mismo. No creo que les encante, pero encontrarán muchos de los elementos que caracterizan a este tipo de narraciones.

abril 01, 2013

Andreu Martín SOCIEDAD NEGRA

“Me da igual, no importa, no te vincules, no te comprometas, no te enamores, no desees, no te hipoteques, no busques, porque todo ello te esclavizará. No persigas bienes materiales, pero tampoco y sobre todo bienes celestiales, porque estos te esclvizarán más”.

España es un estado muy corrupto. Muchísimo. Vivimos en el país en la que los bancos roban a sus clientes, los reyes a sus súbditos y los políticos a todos. Este contexto obliga a reflexionar sobre el papel que ocupan hoy día las mafias tradicionales. Estoy convencido de que los mafiosos son meros empleados a sueldo de empresarios, políticos, dignidades eclesiásticas, constructores y banqueros, pese a que siempre se nos ha vendido lo contrario.

Sirva esta larga introducción para ilustrar el ánimo con el que me he enfrentado con la última novela de Andreu Martín, centrada en el despliegue de las mafias chinas en España. Añádase además el escándalo de Gao Ping -un ejemplo perfecto para ilustrar el nivel de corrupción al que se ha llegado en España- y se entenderá el interés que tenía por abordar el libro.

Sociedad Negra es una buena novela, con una acción impecable, una documentación precisa y un buen ritmo narrativo. Sin embargo, a nivel de contenidos, para mí gusto se queda un poco corta. Quizá porque se centra más en la infantería de las triadas que en su alto mando. Y los sicarios, extorsionadores o proxenetas de cualquier organización criminal se parecen demasiado unos a otros. Una oportunidad perdida pues, por lo demás, el retrato que el autor hace de la comunidad china en nuestro país es bastante convincente.

“Yo no sabía si a esos había que llamarlos tríadas o simplemente hijos de puta...”

Andreu Martín ha escrito esta novela a dos voces; la de un veterano policía nacional y la de un joven trapicheador hispano chino. Esta bicefalia le permite abordar la trama bajo dos puntos de vista diferentes. Un recurso literario que el escritor resuelve con maestría. Sociedad Negra es un libro que gustará a los amantes de la novela negra o los relatos de actualidad. El único requisito a la hora de enfrentarse a la novela es no ser demasiado impresionable ante los efectos que una katana puede obrar en el cuerpo humano. Avisados quedan